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Los Niños y la Revolución Mexicana

 

Recuperado de WikiMedia Commons 
Hasta semana se conmemora el Día del Niño en México, más específicamente este 30 de abril, sin embargo, creo que es importante acordar aquellos infantes que participaron durante la lucha armada de la Revolución Mexicana, así que comenzamos. 

Cómo primer punto la Revolución Mexicana (1910-1920) fue un conflicto armado que cambio el curso de la historia mexicana y donde se liberaron múltiples guerrillas tras el derrocamiento de Porfirio Díaz, y posteriormente Victoriano Huerta. Durante este contexto los niños fueron testigos y en muchos casos participantes activos durante la guerra, por lo que analizar su papel en la Revolución Mexicana nos permitirá comprender mejor su situación. 

Los efectos del conflicto armado

Durante la Revolución, millones de familias fueron desplazadas, separadas o destruidas por la violencia del conflicto. Los niños, en el mejor de los casos, perdieron a sus padres, su hogar y el poco acceso a la educación que había en la época. El sistema educativo colapso en todos los los sentidos, dejando a una generación entera sin instrucción básica o elemental. 

Además, los niños sufrían las consecuencias del hambre, la enfermedad y una constante falta de seguridad jurídica. Según el historiador Alan Knight, los efectos del conflicto en la relación con la seguridad pública —especialmente los jóvenes — fue devastador: "La guerra afectó desproporcionadamente a los sectores más vulnerables de la sociedad, como mujeres y niños, que quedaron atrapados entre los bandos combatientes".  

Niños soldados y mensajeros 

Por absurdo que suene, muchos niños fueron integrados a las tropas tanto revolucionarias como federales. Algunos eran hijos de los soldados caídos, uniéndose voluntariamente para seguir la labor de sus padres, otros eran reclutados por necesidad o incluso secuestrados por las fracciones armadas, algo que hoy en día es comparable con la situación del narcotráfico

Los niños cumplían funciones como mensajeros, ayudantes de cocina, aguadores, cargadores e incluso combatientes. En su diario, el general Lucio Blanco menciona la presencia constante de niños en los campamentos y reconoce su utilidad en tareas logísticas y de comunicación. Está situación eran común en otros bandos, como lo fueron los villistas, carrancistas y zapatistas contaban con menores dentro de sus filas. 

Un ejemplo claro fue Felipe Ángeles Gómez, hijo del general Felipe Ángeles, quien con apenas 12 años acompañaba a su padre durante las campañas y servía como enlace. Este caso refleja muy bien cómo la Revolución no hacía distinción entre adultos y niños cuando se trataba del deber revolucionario. 

Niños héroes y mártires 

Algunos niños llegaron a ser considerados héroes populares, con relatos y crónicas sobre niños que defendieron pueblos, alertaron a sus comunidades de ataque enemigo o murieron en el frente de batalla. Estás historias aunque eran generalmente romantizadas son una evidencia de como la guerra puede involucrar a los más inocentes. 

También está documentado los casos donde niños se convirtieron en símbolos de la barbarie de la Revolución, como los pequeños ejecutados en emboscadas o los huérfanos masacrados durante saqueos. Las cifras exactas son casi nulas, pero los testimonios recopilados en las crónicas de Elena Poniatowska y José Vasconcelos permiten reconstruir parte del sufrimiento colectivo e infantil de la época. 

¿Legado?

Tras el conflicto, el nuevo Estado mexicano reconoció parcialmente el problema de los niños desamparados por la Revolución Mexicana. Se creo la Secretaría de Educación Pública (SEP) en 1921 y programas para la educación rural con el fin de reinsertar a los niños y jóvenes marcados por la guerra de vuelta a la sociedad. 

No obstante, nunca se reparo del todo el trauma social vivido en la época. La historiografía oficial los excluyó de la narrativa para exaltar al caudillismo y las transformaciones políticas del Nuevo Estado. 

Hoy en día, volver ver a los niños —algunos huérfanos, otros combatientes, muchos víctimas invisibles— de la Revolución Mexicana, recuperamos una parte esencial de la misma: su rostro más humano.

Referencias

  1. Knight A. (1986) "The Mexican Revolution: Volume 1: Porfirians, Liberals and Peasants" Cambridge University Press.
  2. Meyer J. "La Cristiada".
  3. Poniatowska E. (1999) "Las soldaderas" Era. 
  4. Tannenbaum F. (1939) "La Revolución Mexicana" Fondo de Cultura Económica. 
  5. Aguilar C. Lorenzo M. (1989) "A la sombra de la Revolución Mexicana". 
  6. México Desconocido "Los niños que participaron en la Revolución Mexicana". https://www.mexicodesconocido.com.mx/los-ninos-que-participaron-en-la-revolucion-mexicana.html%3famp

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