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George Orwell plasma en su célebre novela, 1984, un futuro distopico gobernado por tres súper potencias (Oceanía, Euroasia y Asia Oriental) enfrentadas en una guerra infinita por el control de lo que queda del mundo.
Nuestro protagonista Winston Smith, miembro del partido interior en Oceanía, constantemente cuestiona, en silencio, las escalofriantes políticas implementadas por Ingsoc (Socialismo Inglés) a sus habitantes.
Winston anhela libertad, privacidad e intimidad dentro de un sistema extremadamente totalitario, siendo para el, imposible expresar sus ideales contra el Partido, teniendo que camuflarse en el sistema que tanto odia para no ser apalizado por la Policía del Pensamiento.
Más allá de la premisa dada por la novela, 1984 es un reflejo devastador de los regímenes dictatoriales tanto izquierdistas como derechistas. En 1984 no existe otro ganador más que la propia elite gobernante a expensas del pueblo, los derechos humanos son inexistentes, las desapariciones y las ejecuciones públicas son el pan de cada día, la ley es el partido, y la guerra se vuelve una herramienta de intimidación efectiva.
Decir que Oceanía es una dictadura es quedarse corto. Oceanía, y más específicamente Ingsoc son una maquinaria de control absoluto, capaz de imponer su voluntad mediante los métodos de conversión, a veces sutiles como la neolengua y a veces inhumanos como la habitación 101 que en palabras de O'brien "contiene lo peor de lo peor para cada persona".
Su líder, el Gran hermano, es un personaje con pocas apariciones, y sin embargo, es descrito como un ser omnipresente, inmortal, capaz de leer los pensamientos de cada uno de sus habitante e invencible, cuya identidad es un hombre con un pronunciado bigote quien transmite su presencia mediante las telepantallas (obligatorias para todos los hogares) y dónde puede observarlos indefinidamente.
Winston está lejos de ser un héroe de acción, capaz de combatir ejércitos enteros o en el mejor de los casos, un rebelde activo contra el sistema. Winston es un hombre entrando a la tercera edad, incapaz de moverse plenamente, alguien solitario e instrospectivo, y para colmo su trabajo en el Ministerio de la Verdad es modificar las noticias del pasado para encajar con el discurso del presente. Su mayor acto de rebeldía es su amorío con la joven Julia, miembro de la Liga Anti-Sex, el cual se debe mantener en completo secreto para no ser separados y forzados a confesar sus más profundas convicciones.
En la actualidad, se ha afirmado en múltiples ocasiones que estamos más cercas de 1984 que de una paz perpetua. Los constantes conflictos armados alrededor del mundo, las medidas de seguridad cibernética que rozan lo invasivo, y más recientemente en México con los nuevos CURP que busca implementar la administración de Claudia Shiembaum solo confirman está histeria colectivo del regreso (o la toma de fuerza) de estos movimientos autoritarios alrededor del mundo.

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